Humedad en casa después de varios días de lluvia: qué hacer

Después de varios días de lluvia seguidos, la casa se siente distinta: la ropa no termina de secarse, los vidrios amanecen empañados, aparece olor a encierro y algunos ambientes se vuelven pesados. No hace falta que haya una gotera para que pase. La combinación de aire exterior muy húmedo, ventanas cerradas y vapor generado dentro de casa alcanza para que la humedad se acumule.

La buena noticia es que con algunas medidas simples podés recuperar el confort de los ambientes y evitar que esa humedad se quede instalada cuando la lluvia termina.

¿Por qué aumenta la humedad dentro de casa cuando llueve?

Cuando pensamos en humedad y lluvia, lo primero que viene a la mente es una filtración. Pero en la mayoría de los casos no entra agua de manera directa: el problema es que el aire exterior ya está cargado de humedad y, al mismo tiempo, adentro seguimos sumando vapor al cocinar, bañarnos, lavar o secar ropa. Si ese aire no se renueva, la humedad se acumula día tras día.

Ventilamos menos

Con lluvia cerramos puertas y ventanas para que no entre agua y para mantener la temperatura. Es lógico, pero después de muchas horas con la casa cerrada la renovación del aire cae casi a cero. Mientras tanto, cada ducha caliente, cada olla hirviendo y cada prenda mojada suman más agua al ambiente. Después de dos o tres jornadas así, la acumulación se nota.

Secamos la ropa adentro

La lluvia obliga a llevar el tender al interior, y el agua que tienen las prendas termina evaporándose en el aire de la habitación. Si el espacio ya está húmedo, se arma un círculo difícil de cortar: el aire saturado hace que la ropa tarde más en secarse y la ropa mojada sigue aumentando la humedad. En esta nota te contamos cómo secar ropa adentro sin llenar la casa de humedad.

Señales de que hay demasiada humedad en el ambiente

No hace falta ver manchas en las paredes para detectar un exceso de humedad. Estas son las señales más comunes después de días de lluvia:

  • Ventanas empañadas durante varias horas o con gotas sobre los vidrios.
  • Olor a humedad o a encierro, sobre todo en placares.
  • Ropa y toallas que tardan demasiado en secarse.
  • Paredes frías y húmedas al tacto, o pequeñas manchas oscuras en las esquinas.
  • Papel, cartón o textiles que se sienten húmedos.

Si reconocés varias de estas situaciones, lo más probable es que el ambiente tenga humedad acumulada. Si las ventanas se empañan todos los días, te puede servir esta guía sobre por qué se empañan los vidrios por dentro.

¿Conviene abrir las ventanas si afuera está húmedo?

Depende del momento. Abrir mientras llueve fuerte no ayuda demasiado, porque el aire que entra está muy cargado y además puede entrar agua. Pero tener la casa cerrada durante días tampoco es una buena idea.

Lo ideal es aprovechar cuando la lluvia afloja para hacer una ventilación breve. La más efectiva es la ventilación cruzada: abrir dos ventanas opuestas durante 10 o 15 minutos genera una corriente que renueva el aire rápido, sin enfriar toda la casa.

Qué hacer después de varios días de lluvia

Cuando el clima mejora, es el momento de ayudar a la casa a recuperar el equilibrio.

Ventilá los ambientes que estuvieron cerrados. Empezá por dormitorios, baño, cocina y lavadero, y dejá abiertas un rato las puertas de los placares para que circule el aire.

Aprovechá la luz natural. Abrí persianas y cortinas para que entre el sol: ayuda a templar las superficies y a secar los rincones más fríos, como esquinas y sectores detrás de muebles.

Revisá los puntos críticos. Mirá marcos de ventanas, paredes exteriores, esquinas e interiores de placares. Detectar una mancha chica a tiempo es mucho más fácil que resolverla cuando ya avanzó. Si aparece moho, en esta nota explicamos por qué aparece y cómo prevenirlo.

No sumes humedad innecesaria. Si podés, esperá a que el ambiente mejore antes de hacer varias cargas de lavado seguidas, y si tenés que secar ropa adentro, concentrala en un solo ambiente en lugar de repartirla por toda la casa.

¿Cómo ayuda un deshumidificador?

Cuando la humedad se mantiene alta, un deshumidificador acelera la recuperación del ambiente sin depender de que mejore el clima. El equipo toma el aire de la habitación, le extrae parte del vapor de agua y lo devuelve más seco. Así la ropa se seca antes, desaparece la sensación de aire pesado y se reduce la condensación en vidrios y paredes.

Para que funcione bien, conviene usarlo con puertas y ventanas cerradas: si entra aire húmedo de afuera, el equipo tiene que trabajar todo el tiempo para compensarlo. Lo práctico es ventilar un rato cuando el clima lo permite y después cerrar y encenderlo. Como son portátiles, podés moverlo según el ambiente que más lo necesite. Si no sabés cuánto tiempo dejarlo prendido, te lo explicamos en esta guía de uso.

Humedad ambiental no es lo mismo que una filtración

Si después de la lluvia aparece una mancha puntual, pintura levantada o una pared que se moja siempre en el mismo lugar, probablemente haya una filtración. Un deshumidificador ayuda a secar el aire y los materiales, pero no reemplaza la reparación: primero hay que encontrar y cortar la entrada de agua. Para distinguir un caso del otro, te recomendamos leer cómo saber si la humedad en la pared es condensación o filtración.

Recuperá el confort después de la lluvia

No podemos controlar cuántos días va a llover, pero sí lo que pasa dentro de casa. Ventilar en el momento justo, revisar los rincones, organizar el secado de ropa y controlar la humedad del aire hace una gran diferencia.

En DESHU tenemos deshumidificadores para cada ambiente: el D-10 para dormitorios y espacios chicos, y el D-30 para livings y ambientes más grandes. Si no sabés cuál te conviene, mirá nuestra guía para elegir el deshumidificador según los metros cuadrados.

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